CUANDO LOS DIOSES SE CONVIERTEN EN ESPEJOS: un viaje a través de las deidades y los arquetipos de la tradición hindú

 

Durante este curso 2026-2027 en mis clases de Yoga, quiero proponerte un viaje diferente: una práctica en la que iremos explorando diez de las deidades de la tradición hindú, no para adorarlas ni convertirnos en expertos en mitología, sino para descubrir qué nos refleja cada una de nosotros mismos…

Un reto de autoaprendizaje y autotransformación con unos compañeros de viaje muy especiales, una invitación a sentir la mitología en el cuerpo y a traducirla a la experiencia cotidiana.

¿Qué rostro del Yoga estás preparado para descubrir?

Para empezar: ¿qué es realmente el hinduismo?

Comencemos sumergiéndonos un poco en el hinduismo, una de las tradiciones religiosas y filosóficas más antiguas del mundo y una de las tradiciones religiosas vivas con una historia más larga.

Realmente el hinduismo no se trata de una religión en el sentido de tener un fundador, una única doctrina o un único libro sagrado, sino que se compone de una inmensa familia de tradiciones filosóficas, espirituales y devocionales que han ido evolucionando durante más de 3.000 años.

Sobre el 1500-1200 a.C., la espiritualidad en la India estaba muy relacionada con la Naturaleza. Se practicaban rituales relacionados con Agni (fuego), Indra (tormenta y fuerza), Varuna (aguas y orden cósmico), Vayu (viento) y Surya (sol).

Hacia el siglo VIII a.C., los filósofos indios comenzaron a profundizar en cuestiones como la conciencia, el sufrimiento, la mente, la muerte y aquello que permanece dentro del ser humano…

Se empezaban a hacer preguntas del tipo: “¿quién soy?”, “¿qué es la conciencia?”, “¿qué ocurre después de la muerte?”… Paradójicamente, las mismas preguntas que nos hacemos en la actualidad.

En esta época aparecen conceptos fundamentales como Ātman (el ser profundo), Brahman (la realidad absoluta), karma y moksha (la liberación).

Fue entre los siglos III a.C. y V d.C. cuando se desarrollaron y recopilaron algunas de las grandes epopeyas y textos que dieron forma a las historias de Shiva, Vishnu, Parvati, Kali, Ganesha, Hanuman o Lakshmi.

Las historias de las deidades servían también para expresar, a través de imágenes y relatos, aquello que la razón no siempre lograba comprender. Nos hacían de espejo.

¿Cómo nace el Yoga?

En medio de toda esta corriente nace y se desarrolla el Yoga como un camino de autoconocimiento, de descubrir esa realidad profunda de la que hablan los sabios de la India.

El paisaje espiritual torna de lo externo —los rituales relacionados con las fuerzas de la Naturaleza— a lo interno: una búsqueda hacia nuestro interior.

Ya no se trata únicamente de ofrecer algo a los dioses para conseguir lluvia o protección, sino que aparece otra búsqueda más profunda:

¿Quién soy realmente?

 

Entonces aparecen Ātman, como nuestro ser más profundo, y Brahman, como la realidad última que sostiene todo lo que existe.

Entre los siglos VIII y III a.C., los Upanishads empiezan a explorar la posibilidad de que Ātman y Brahman estén profundamente relacionados, e incluso que sean uno y lo mismo en determinadas tradiciones filosóficas. Aquí empieza a aparecer el Yoga como esa búsqueda de la verdad y de una experiencia directa de la realidad profunda.

Significado inicial de Yoga

La palabra Yoga proviene de la raíz sánscrita yuj, relacionada con unir, sujetar o integrar.

En sus comienzos, el Yoga nada tiene que ver con las āsanas tal y como las entendemos hoy, sino que tiene un significado más profundo: un camino de transformación de la conciencia.

Los primeros yoguis exploraban la meditación, la concentración, el control de la respiración, la contemplación, el retiro de los sentidos, distintos estados de conciencia… y todo ello desde una gran disciplina y austeridad. Trataban de llevar al cuerpo aquello de lo que hablaban los filósofos, buscando experimentar por sí mismos una realidad profunda detrás de lo que percibimos.

Los pensadores planteaban que “la verdadera naturaleza no es solo cuerpo, pensamientos y emociones”, y los yoguis querían comprobarlo experiencialmente. El Yoga se convierte así en una especie de “tecnología de la conciencia”, un conjunto de métodos para observar y transformar la experiencia interna.

El cuerpo es importante, pero como parte de algo mucho más amplio.

Patañjali y la sistematización del Yoga

Es posteriormente, entre los siglos II a.C. y IV d.C., cuando Patañjali, en los Yoga Sūtras, intenta sistematizar el Yoga. No lo inventa, sino que recoge y organiza una tradición que llevaba siglos desarrollándose.

En sus enseñanzas, las āsanas no ocupan el lugar central que tienen en nuestra práctica actual, ni habla de las cientos de posturas que hoy conocemos. El objetivo del Yoga es mucho más profundo: aquietar las fluctuaciones de la mente para poder reconocer nuestra verdadera naturaleza y experimentar una realidad más profunda de la conciencia.

Y es precisamente esta idea la que quiero que nos acompañe durante este curso: utilizar el cuerpo, la respiración y la práctica como caminos para mirar hacia dentro.

¿Y dónde entran las deidades hindúes?

Así, las tradiciones devocionales hindúes y el Yoga van evolucionando de la mano.

A lo largo de los siglos y sin que necesariamente compitan entre sí, van apareciendo distintas vías de relacionarse con la espiritualidad y lo sagrado: meditación, estudio de la filosofía, práctica de rituales, canto de mantras, acción desinteresada o devoción por Shiva, Vishnu, Krishna y muchas otras deidades.

Gracias a esta evolución, las deidades adquieren historias, atributos y formas de culto cada vez más elaboradas. Y lo fascinante es que no hay una única manera de entenderlas:

Para un devoto, Ganesha puede ser una presencia divina. Para un filósofo, una manifestación de la realidad última. Para alguien que estudia mitología, un símbolo poderoso.

Yo, como profesora de Yoga, me acerco a las deidades hindúes como imágenes simbólicas que me permiten explorar distintas cualidades del ser humano.

Los dioses como espejos

Las diferentes deidades son como los distintos colores en los que se descompone la luz al atravesar un prisma: parecen distintos, pero todos tienen la misma luz.

No quiero reducir las deidades hindúes a simples personajes mitológicos o negar su dimensión religiosa y devocional. Para millones de personas son figuras divinas y forman parte de una tradición espiritual viva.

Durante este curso nos acercaremos a ellas desde una mirada simbólica: como representaciones de fuerzas presentes en la Naturaleza y dentro de cada persona, como símbolos de estados de conciencia, cualidades humanas o aspectos del universo.

A lo largo de los meses recorreremos algunas de las imágenes y símbolos que han acompañado durante siglos la búsqueda espiritual en India y las utilizaremos como puertas de entrada a nuestra propia práctica. De esta manera, el mito deja de estar fuera de nosotros para convertirse en práctica.

No se trata de adorar a una deidad para hacer mejor una postura. Se trata de preguntarnos qué puede despertar en nosotros.

Veamos qué nos reflejará cada uno de los que he elegido:

  • Ganesha: ¿qué obstáculos encuentro en mi camino y cómo me enfrento a ellos?
  • Shakti: ¿cómo siento y canalizo mi energía vital?
  • Vishnu: ¿cómo encuentro y sostengo mi equilibrio en la vida?
  • Saraswati: ¿cómo cultivo claridad y conocimiento interior?
  • Shiva: ¿qué necesito transformar o soltar? ¿Qué aparece cuando mi mente deja de aferrarse a todo?
  • Kali: ¿qué parte de mí necesita desaparecer para poder renacer?
  • Surya: ¿qué significa para mí la luz, la vitalidad y la presencia?
  • Hanuman: ¿puedo poner mi energía al servicio de algo más grande que mi ego?
  • Lakshmi: ¿sé recibir, agradecer y reconocer la abundancia?
  • Parvati: ¿cómo cultivo amor, paciencia y presencia?

No es mi intención confundirte con tantos nombres. No son diez seres independientes que tengamos que aprendernos de memoria, sino distintas formas de acercarnos a una realidad mucho más amplia.

Y así, mes a mes, iremos profundizando en los mitos de cada deidad, comprendiendo su simbolismo, aprendiendo de las distintas interpretaciones de las tradiciones del Yoga y traduciéndolo en una práctica viva.

Un viaje que también sigue el ritmo de la Naturaleza

Nuestro viaje no solo estará marcado por las deidades que iremos descubriendo. También estará acompañado por el ritmo de las estaciones, porque nuestro cuerpo, nuestra energía y nuestra forma de practicar Yoga tampoco son iguales durante todo el año.

No practicamos igual cuando el otoño nos invita a recogernos y echar raíces que cuando la primavera empieza a despertar y todo a nuestro alrededor se abre y se expande.

Por eso, iremos dejando que cada estación nos marque también el camino:

Otoño → construir, enraizar y sostener
Invierno → mirar hacia dentro, profundizar y transformar
Primavera → abrir, expandir y dejar florecer
Verano → integrar, disfrutar y celebrar

Y así, poco a poco, el recorrido de las deidades y el ciclo de la Naturaleza se irán entrelazando:

Eliminar obstáculos (Ganesha) → activar la energía (Shakti) → aprender a sostenerla (Vishnu) → mirar hacia dentro (Saraswati) → transformarnos (Shiva y Kali) → renacer (Surya) → abrirnos (Hanuman y Lakshmi) → amar e integrar (Parvati)

Una sola realidad, muchos rostros

Quiero concluir apuntando algo que puede resultar confuso cuando nos acercamos por primera vez a la tradición hindú: no se trata simplemente de que existan “tantos dioses” diferentes.

En muchas corrientes filosóficas del hinduismo existe la idea de una única Realidad Absoluta, infinita, eterna e indescriptible. En la tradición hindú, esta realidad recibe diferentes nombres, uno de los más importantes es Brahman.

Brahman no es un dios con forma humana que vive en un lugar concreto ni juzga a las personas. Es, más bien, el fundamento o realidad última de todo lo que existe: el Universo, la Naturaleza, los animales, los seres humanos, la materia, los pensamientos, la conciencia…

Todo surge de esa Realidad y, en determinadas tradiciones, todo está profundamente conectado con ella.

En los Upanishads, textos filosóficos fundamentales del hinduismo, se expresa esta idea de una manera preciosa:

Tat Tvam Asi: Tú eres Eso

Lo que viene a significar que la esencia más profunda de cada ser humano es la misma esencia que sostiene el Universo.

Y quizá ahí es donde empieza realmente el Yoga

Quizá por eso este curso no va a tratar realmente de aprendernos diez nombres en sánscrito ni de memorizar historias de dioses.

Va a tratar de nosotros. 

De nuestros obstáculos, de nuestra energía, de aquello que necesitamos sostener y de aquello que necesitamos soltar.

De nuestra capacidad para transformarnos, para abrirnos, para recibir, para servir, para amar.

Durante miles de años, las personas han utilizado historias y símbolos para intentar comprender aquello que las palabras no alcanzan a explicar.

Este año quiero que hagamos algo parecido: que dejemos que los mitos nos hablen. Que entren en el cuerpo. Que se conviertan en respiración, movimiento y silencio. Y que cada deidad sea un espejo en el que podamos reconocernos.

Porque quizá el verdadero viaje no sea descubrir quiénes son los dioses.

Quizá sea descubrir qué rostro del Yoga habita en nosotros.

El viaje comienza en septiembre. ¿Qué encontrarás cuando mires en el espejo?

 

CUÁNDO: online Lunes y Jueves 19:15 h, presencial Jueves 17:30 h

FACILITA: Surya Casadevante, con más de 1.000 h de formación en diferentes estilos de Yoga y 9 años de experiencia en clases y retiros

DÓNDE: Ágora Despierta, Montes de Málaga; y online desde donde quieras

INFORMACIÓN Y RESERVAS: Surya 699 709 015

 

Bibliofgrafía:

Hindu Myths, Wendy Doninger

Dioses y mitos de la India, Alain Daniélou

Mitos hindues, Matt Clayton